¿Qué papel juegan las emociones en el fitness?

Antes de preguntarnos cómo podemos alcanzar un cambio en nuestra salud y en nuestro físico por medio de la buena alimentación y el entrenamiento, debemos cuestionarnos si realmente tenemos la convicción de generar una transformación en nuestros hábitos de vida partiendo de una decisión clara e innegociable de llevarlo a cabo. Como parte de ese proceso, será conveniente cuestionarnos si tenemos motivaciones lo suficientemente fuertes como para sobrepasar todo obstáculo o dificultad que se nos pueda presentar en el proceso.

Años de experiencia en la industria del bienestar basado en vivencias de personas con las que he tenido la oportunidad de trabajar me indican que no tener lo anterior lo suficientemente claro te lleva a ser un saboteador de tus propios objetivos. Con base en esto, quiero regalarte algunos consejos de extremo valor:

Identifica tu “porqué”: Identificar motivaciones fuertes y de peso de por qué lo estas haciendo, te permite hacer lo que tengas que hacer para lograrlo sin importar los obstáculos.

Traza metas realistas: Saber el destino (objetivo) es de suma importancia para mantenerte enfocado durante el camino (el plan para lograrlo); además, te permite organizar una forma realista de alcanzarlo. En lugar de imponerte cargas onerosas, ponte inicialmente pequeñas metas que te mantengan motivado durante el proceso y que poco a poco te vayan llevando al gran objetivo. Recuerda: la meta que establezcas debe ser realizable en el tiempo que te planteas lograrlo.

Ley del proceso: Recuerda que todo en la vida es un proceso y generar una transformación física que vaya de la mano del cuidado de la salud va a tomar tiempo y requerir autodisciplina. No existen atajos en los que puedas desafiar las leyes de la naturaleza sin que estas le traigan consecuencias a tu cuerpo y, en últimas, alargando tu llegada a la meta.

La competencia es contigo mismo: Si existe algo que pueda poner en riesgo tu decisión de ir en búsqueda de ese cambio físico y de salud es vivir comparándote con el resultado de alguien más. Hoy en día, en la era de las redes sociales llenas de testimonios muchas veces amañados de personas que muestran cuerpos envidiables pero insostenibles en el tiempo, puedes sentir frustración y desánimo al no alcanzar el físico de ese modelo que pretendes emular. Está bien dejarse inspirar por alguien que alcanzó su meta, pero, a la hora de la verdad, tu referente al evaluar tu progreso y tu objetivo deberá ser el “antiguo tú”, no tu vecino. Después de todo, el proceso consistirá en reemplazar esa anterior persona por la mejor versión de ti mismo.

No te enfoques en tu cuerpo tanto como en tu mente: Antes de que las cosas sean posibles en la vida física, primero deben ser soñadas, concebidas, procesadas y alcanzadas a nivel de la mente. Por eso, si tu mente no es entrenada en las estructuras de pensamiento adecuadas, los paradigmas que han gobernado tu vida se encargarán de torpedear tus mejores intentos de cambio.

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