FITNESS, ¿Moda o consciencia real sobre la salud?

Es una realidad que no podemos ocultar, vemos la palabra FIT por donde vamos, en escuelas, centros comerciales, almacenes y por supuesto redes sociales. Parece que todos despertamos un día queriendo ser los más fitness del mundo, pero ¿estamos ganando adeptos en este estilo de vida por moda o por verdadera salud?

Llevar un estilo de vida realmente saludable, abarca no solo la salud física, también incluye la salud emocional y mental que permita alcanzar un equilibrio pleno.

La pregunta es ¿donde termina el fitness saludable y empieza el “fitness” con riesgos?

Ser “fitness” en ocasiones no es sinónimo de salud, estamos sumergidos en una ola creciente de estándares de belleza inalcanzables para muchos, lo que conlleva a crear conductas en lo absoluto saludables como ingestión o aplicación de esteroides, consumo excesivo de suplementos, dietas demasiado hipocaloricas o restrictivas e incluso sobre-entrenamiento, generando una alteración evidente de la homeostasis del cuerpo. Por lo anterior, debemos buscar un estilo de vida saludable de forma integral, reforzando el autoestima, creando aceptación propia, pero al mismo tiempo comprendiendo que el cuerpo es el lugar en el que habita nuestro espíritu y por tal motivo debemos cuidarlo.

El fitness bien aplicado va más allá de lo físico, la parte estética es solo un extra. Como estilo de vida genera salud, vitalidad, seguridad, mejor autoestima, fortaleza, disciplina, energía, y todo esto se proyecta en otros aspectos de la vida, mejorando de esta manera lo que tanto anhelamos tener: Calidad de vida.

En conclusión, la mejor forma de llevar una vida sana es armonizándola, llevando una alimentación equilibrada, haciendo actividad física, tener momentos de esparcimiento y relajación. Los factores psicológicos también son determinantes para tener una buena calidad de vida sobretodo la actitud que tomemos ante las diversas situaciones es fundamental para nuestra salud.

Si quieres, PUEDES, pero hazlo correctamente.

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